martes, 23 de marzo de 2010

¿Porque nos cuesta tanto innovar?

Hace tiempo escribí un artículo que no me atreví a publicar, porque me parecia demasiado duro. En el hacia referencia a lo que yo llamo la cultura empresarial y directiva dieciochesca española.

En efecto, creo que debido a nuestra historia, y a nuestro clásico retraso cultural respecto al resto de Europa y a Estados Unidos, muchos de nuestros directivos y empresarios pecan de una cierta prepotencia, de creer saberlo todo, y como Unamuno, exclaman a los cuatro vientos el famoso "¡Que piensen ellos!", y se dedican a tomar supuestas medidas para atajar las crisis en sus empresas que en realidad, les sumen en una crisis más profunda, o simplemente la retrasan en el tiempo, haciéndola con ello más peligrosa.

Son todavía pocas, por desgracia, las empresas y organizaciones que de verdad se suben al carro de la innovación en el sentido amplio de la palabra, y que entienden que la innovación no es posible si no se cuenta con las personas, si no se las desarrolla y se las potencia.

Innovación, queridos clientes potenciales, no es instalar nuevo software, o nuevos sistemas, o simplemente mejorar ciertos procesos, o sustituir personal por maquinas de check in, como hacen muchas compañías aéreas, o por maquinas de respuesta automática, en el caso de los call centers. Eso es aplicacíón de la tecnología para reducir costes. Nada más, y nada menos. Pero no olviden que las maquinas de check in no les van a dar nuevas ideas para innovar en el futuro, y tampoco les informarán de si a sus clientes les gusta o no como son tratados. Igual un dia se encuentran de pronto con que sus clientes, sencillamente estan hartos, y dejan de serlo. ¡Y ni se han enterado!...

El ser humano, no dejaré de repetirlo, no es una maquina, y las organizaciones tampoco lo son. Entendamos la innovación como algo más profundo, mas ligado a una causa raíz, como diría mi amigo Matti Hemmi. Dejemos de pensar que lo sabemos todo, y adoptemos una actitud de aprendizaje, de mirar hacia el futuro, y de intentar hacer las cosas de un modo distinto. Hay mucha gente en el mundo que nos puede ayudar a encontrar nuevos caminos, o al menos, sugerirnos opciones. No por ello somos menos: bien al contrario. El verdadero sabio es el que sabe, que aun lo tiene todo por aprender.

Os dejo con este artículo de Alberto Blanco, director del grupo actual, que me parece muy interesante:


LA GENERACIÓN QUE NO LLEGARÁ